Elegir un nombre, ¡qué difícil!

Encontrar un nombre fácil de recordar, que le dé sentido a la idea que tienes, que sea pegadizo y que además guste parece algo sencillo. Pero en realidad no lo es. Todas las empresas que se crean pasan mucho tiempo decidiendo cuál va a ser el nombre con el que se les conocerá.

Sin embargo, hay algunas claves que pueden ayudarte a poner un buen nombre. ¿Quieres saber cuáles son?

1. Nombres personales. Si la empresa o marca está relacionada con una persona, puede ser una buena idea ponerle tu nombre o bien el apellido del fundador. Tenemos ejemplos en muchas marcas de ropa, perfumes, etc.

2. Acrónimos. Es otra opción, sobre todo si el nombre o lo que quieres decir es demasiado largo. Para que te hagas una idea, ¿sabías que Ikea es un acrónimo de su fundador, Ingvar Kamprad (I.K.), más la primera letra de Elmtaryd y Agunnaryd, que son la granja y la aldea donde creció, respectivamente?

3. Nombres geográficos. Para empresas donde vayan solo a operar en el lugar de origen o en un área de influencia.

4. Nombres metafóricos. Pueden ser muy variados, desde creaciones, de seres mitológicos, de animales, etc. Puede ser una forma de dotar de ese “poder” o “metáfora” la marca que creas.

5. Nombres ficticios. Pueden encajar en la imagen que quieres dar y no habría problema en utilizarlo.

En este caso, lo importante es tomar el tiempo necesario para encontrar el nombre que más se adapte a lo que buscas.