Cómo armar un portafolio de tu trabajo

Como diseñador creativo que eres, seguro que tienes montones de proyectos hechos, o por hacer (no decimos ya cobrados o no). Y todo es un caos. De tal forma que cuando un cliente se interesa por ti, puedes tener problemas para enseñarle ejemplos. Incluso que ocurra que nada más terminar la reunión o mandar el email, te acuerdes de ese diseño especial que te quedó genial. Y no es cuestión de mandar otro correo para que vea que eres despistado. 

¿Qué hacer a cambio? Tener preparado un portafolio. 

El portafolio es un documento que se utiliza para dar a conocer quién eres, qué has hecho y qué puedes hacer por el cliente. Dentro se incluyen los mejores diseños que hayas realizado, una media de entre 7 y 10, a poder ser diferentes entre sí, para demostrar que eres versátil y que no haces siempre lo mismo. 

Ahora bien, ¿cómo hacerlo? 

1. Busca los diseños que tienes y escoge los mejores. Es importante esto y que no te preocupe que sean 12, o 5. Tienes que escoger los que de verdad expresan lo que puedes hacer. 

2. Ordénalos por fechas, por complejidad, por mejora, etc. 

3. Ahora toca construir el portafolio. Primero, habla de ti y de lo que eres capaz. Y luego, pon los ejemplos, explicando un poco el proceso y las técnicas que se usaron. Finalmente, pon lo que puedes hacer por el cliente y tus tarifas. Así, cuando alguien se interese por tu trabajo, podrás mandarlo todo en un documento. ¡Y recuerda actualizarlo a menudo si tienes avances!